¿Cuánto yoga es suficiente?

Esta es una pregunta que nos hacen la mayoría de las personas en su primer acercamiento al yoga y las respuestas pueden ser varias. En el sentido práctico y físico el yoga trae muchos beneficios, desde mejorar la postura, hasta la forma en la que respiras; al mismo tiempo que aumenta tu flexibilidad, la fuerza muscular y tu equilibrio. Como cualquier práctica física, mientras más lo practiques, más rápido progresarás y mejores resultados notarás.

Ahora bien, no todos tenemos 6 días a la semana con tiempo libre para practicar, no todos estamos adaptados al ejercicio frecuente, y algunos tenemos lesiones o condiciones en el cuerpo que nos piden llevarlo con calma, así que los tiempos ideales pueden variar en cada persona. En mi caso, comencé a practicar de manera regular cuatro días a la semana, tres de lunes a viernes y uno el fin de semana. Mi cuerpo que es naturalmente flexible (que no lo sea, no te condiciona tampoco) así que me empecé a enganchar a la parte física y pronto los siete días de la semana estaban llenos de yoga. Eso sí, algunos días prácticas avanzadas, otros algo más nobles, siempre clases completas de al menos 75 minutos. El progreso me motivaba cada vez más, el esfuerzo de no fallar lo hacía con gusto, y hoy en día (10 años después) no concibo un día sin un saludo al sol al menos.

Pero eso es lo que funciona para mí, conozco personas que son felices con 20 minutos de estiramientos y posturas suaves al levantarse, eso también es yoga. Personas que apartan dos días a la semana para venir a un vinyasa suave, personas que hacen dos prácticas al día. Al final, no eres mejor yogui si haces una parada de manos, pero no consigues encontrar la tranquilidad para dormir en las noches, el mejor yogui es aquel que es feliz y hace feliz a los demás con su ecuanimidad y serenidad.

Define tus metas personales, tanto físicas como a nivel mental y espiritual. Trabaja por cumplir lo que te propones a nivel de frecuencia, pues la constancia y la entrega es necesaria para que el yoga forme parte de tu vida. Y sobre todo, busca ese punto en el que te sientas que has hecho un buen trabajo.

El yoga no es un entrenamiento de un par de horas, es una práctica de vida. Si no encuentras el tiempo de venir al estudio, aparta 10 minutos de tu tiempo antes de dormir para moverte un poco y relajarte y tomar consciencia de tu entorno. Como ves, no hay fórmula mágica general, sino que es un proceso de ensayo y estudio personal en el que, a medida que más practiques y te escuches, más entenderás lo que necesita tu cuerpo y te darás la oportunidad de darle en su justa medida todo lo que necesita.

¡Te esperamos en el mat!

Fede.

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