Profesores

Nuestros profesores
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Ainara Goñi
Profesora de Vinyasa
Mi nombre revela que mi familia es española, pero nací en Venezuela y fue allí donde comencé los estudios en el mundo de la danza. Desde los 8 años y hasta los 15 me dividí entre el ballet y el flamenco, fue entonces cuando descubrí el bellydance. Con mis referencias clásicas comencé a disfrutar la fusión de estos dos mundos, terminando totalmente apasionada por el estilo Bellydance Fusión Tribal.

La danza me llevó a sentir curiosidad por el yoga, práctica que inicié a los 14 años con Carolina Cabrices en Hatha Yoga. Desde ese momento comencé el descubrimiento de diversos estilos y profesores que ahora considero buenas influencias en mi forma de dirigir las clases. Continué el camino del yoga con las enseñanzas de Sandip Kamur en pranayama y Hatha, para luego toparme con el Ashtanga Yoga; disciplina en la que me sumergí gracias a Bernardino Machado y con su guía terminé la primera serie y comencé las intermedias.

Realicé un diplomado en la Asociación de Yoga “Yug Yoga Yoguismo” que me tituló como auxiliar y profesor de aulas de yoga. Además de tener mi certificado de 200 hrs en Vinyasa Flow yoga, tengo experiencia en yoga para embarazadas y madres.

Hoy en día mantengo una practica regular y considero que no he dejado de aprender de este hermoso camino. Siempre encuentro un espacio nuevo para explorar y profundizar en lo que soy a través del yoga.

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Federica Consalvi
Profesora de Vinyasa
Soy venezolana, caribeña y siempre me ha gustado expresarme con el cuerpo, recibí clases de flamenco y danza árabe durante mi infancia y adolescencia, pero al yoga llegué por una bonita equivocación. Cerca de mis 20 años entré a una clase intensa de vinyasa flow y una hora después salí de allí sin saber muy bien lo que sentía, sin embargo, desde ese momento supe que quería más.

Desde ese primer contacto, hasta ahora he experimentado con muchos estilos de práctica; desde el tradicional Ashtanga Yoga, hasta el Power Yoga. En cada uno de ellos he practicado con grandes maestros que sin duda construyeron con sus enseñanzas lo que hoy en día soy como profesora de yoga. De ellos aprendí –y continúo aprendiendo- el amor por la practica desde la humildad, la constancia y la disciplina.

Movida por mis maestros, en 2016 tomé la decisión de certificarme en Vinyasa yoga en la escuela Parimukti, en las costas de Goa, India. Además, gracias a las frecuentes visitas de David Kyle a España he podido ahondar en el Rocket Yoga, un método en el que me siento muy cómoda.

En mis clases me gusta transmitir el dinamismo y el poder de una practica activa, pero desde un enfoque noble con el cuerpo: sin violentarlo. Me encanta dejar que los estudiantes se expresen, que encuentren las asanas que el cuerpo les pida y que disfruten de las transiciones tanto como de las posturas finales. El mat es una hoja en blanco, el cuerpo el trazo que escribe la poesía más intima.

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Cándida Vivalda
Profesora de Jivamukti y meditación
Enseño yoga y meditación. Tengo la certificación 800h del método Jivamukti yoga, y he desarrollado mi actividad de enseñanza entre España, Italia y Alemania. Llevo más de 12 años estudiando y practicando yoga por Europa, Estados Unidos y India, con reconocidos maestros de los linajes de Ashtanga y Jivamukti: entre otros, Lino Miele, John Scott, Sharon Gannon y David Life, Yogeswari, Jose Carballal y Rafa Martinez.

Estoy también formada como intructora de Mindfulness por las Universidades de Massachussets y Brown University. Participo regularmente a retiros de meditación de varias tradiciones budistas y he creado una app para aprender a meditar, Bambú.

Mis clases de yoga, según el método Jivamukti, incluyen elementos de reflexión sobre la filosofía del Yoga, mantras y una práctica física intensa, pero a la vez abierta e inclusiva para todos los practicantes. Intento transmitir en mis clases el mensaje de unión y compasión que es la esencia del Yoga.

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Maite Aguirre
Profesora de Yin
Cada cosa llega en su momento y lugar. Y el yoga llegó cuando dejé de estar cerrada a la idea de practicarlo y entendí que a lo mejor dándome una oportunidad podría aprender a llevar mejor el estrés que sentía en un momento de mi vida en el que estaba sin trabajo, sin mi rutina y sin mi zona de confort (la cual ni siquiera me confortaba) de un día para otro, en una ciudad, Bogotá, en la que, además no me gustaba mi estilo de vida. Lo que encontré más a mano fue un estudio de Hot Yoga y, aunque lo del yoga a más de 40 grados no me convencía, dejé mis prejuicios a un lado y acudí durante seis días seguidos para poder aprovechar al máximo mi semana de introducción. Algo cambió en mí, no drásticamente, pero si hubo algo que en su momento no supe identificar pero que me hizo volver día tras días durante cuatro veces a la semana. Hoy puedo ver que lo que hizo que me quedara enganchada al yoga fue la liberación mental que siento en cada clase, me muevo sintiendo mi cuerpo en cada postura. La experiencia de poder aislar todo el barullo generado por mi mente para poder escuchar únicamente el poder de mi respiración retumbando en mi mente es la experiencia más liberadora que existe para mi y por la cual sé que seré Yogi por siempre.

Muchas cosas cambiaron en el transcurso de mi primer año como Yogi. Me di la oportunidad de escucharme y lo más importante, permití que mi verdadera yo, mi esencia saliera a la luz. En menos de un año me certifiqué como profesora y fue aquí donde encontré a esa persona que estaba dentro de mi con la que por fin me identificaba.

Mi pasión por el yoga despertó en mi las ganas de poder compartir mi historia con el mundo para poder inspirar y animar a otras personas a iniciar su camino como Yogis.

En mis clases me gusta guiar a las personas a través de su practica de yoga, ayudarles a que escuchen su cuerpo y proporcionales ciertos minutos de liberación, es lo que lleva poniendo desde hace varios años una sonrisa cada día en mi corazón. Hoy por primera vez siento que quiero más de la vida que tengo ahora en lugar de querer cambiarla, ya no estoy esperando a que lo mejor está todavía por llegar. Es por ello que Soy Yogi y quiero que tú también lo seas.

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Olga Sanz
Profesora de vinyasa yoga y rocket yoga
Soy Venezolana, caraqueña pero nunca he vivido en la ciudad, mi casa queda en una zona rural donde no llega el ruido del tráfico y ni el barullo de la ciudad, eso me proporcionó mucha paz durante toda mi niñez y es algo que agradezco de todo corazón. Mi madre es deportista y siempre me llevaba con ella a hacer ejercicio y, un buen día, me dijo que la acompañara a una clase de yoga... Ese fue mi primer encuentro y, la verdad, no me enganchó y no era la práctica que yo necesitaba en ese momento. Años más tarde en la universidad estaba caminando por uno de los jardines y vi personas haciendo yoga, era un estilo más dinámico, con flow y, además, la profesora le agregaba trabajo físico de piernas, abdominales y mucho más... Así que me quedé y empecé a practicar ese estilo que terminó siendo una especie de vinyasa flow. Y en esa etapa de mi vida simplemente hice click y me enamoré del Yoga. Tras 3 años de práctica decidí realizar el Teacher Training con la escuela Sadhana School of yoga en Power Vinyasa Yoga y, fue en ese momento, cuando terminé de confirmar este amor Yogui que tengo. La filosofía del yoga y su historia me apasionan y trato de vivir mi vida en función de eso. Desués del YTT empecé a dar clases en varios centros y a practicar Rocket Yoga que también me encanta.

Mis clases, por lo tanto, desafían la mente y te sacan de la zona de confort pero siempre con amor hacia nuestro cuerpo (nuestro templo), para de esa manera ir conociendo otra parte de ti que no sabías que existía y darle un giro de 180º a tu visión de las cosas.

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Rafa López
Profesor de vinyasa yoga y biomecánica del yoga
Hijo de gimnasta, masajista y médico frustrado, mi padre dedicó tanto tiempo a mi educación física como intelectual. Además de enseñarme todo lo que sabía, despertó en mi una curiosidad infinita por el cuerpo humano y su anatomía.

Esta búsqueda me lleva a los siete años a iniciarme en las artes marciales coreanas de la mano del maestro Kim Jae Won de quien acabaré siendo alumno los próximos catorce años. A los trece empiezo a entrenar con otros maestros y profesores entre los que se incluyen Antonio Oliva, Jesús Navarro, Mun Tae Ung y Yi Hui Yong, siendo mi carrera como artista marcial el eje de mi vida (marcando mis dietas, rutinas, lecturas...) hasta los treinta años. También estudio otras artes y deportes de contacto, sobretodo boxeo. Complemento mi entrenamiento con el estudio del Método Natural, en su faceta de Parkour y empiezo a formarme como terapéuta manual y a estudiar metodologías y escuelas occidentales.

Este cambio progresivo va modificando poco a poco mi forma de pensar y moverme, hasta que en 2010 abrazo el budismo. A partir de ese momento, el Yoga (que hasta entonces ocupaba una parte de mi dieta de estiramientos y poco más) empieza a presentarse como un sustituto eficaz de las artes marciales en mi nueva rutina, carente de violencia. Me formo con Nieves la Huerta y Lorena Coutiño en Astanga Vinyasa y con David Kyle en Rocket Yoga, mientras traduzco todo lo aprendido en mi faceta como artista marcial a este nuevo lenguaje.