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Los bloques son los aliados de una práctica consciente

Solemos relacionar el uso de bloques en la práctica del yoga con los “principiantes”, y en parte hay una buena razón: los bloques sin duda, ayudan a que las manos lleguen al suelo cuando falta trabajo de flexibilidad. Sin embargo, el trabajo con ellos no debería ser asunto de inexpertos, ¡todo lo contrario! Es de yoguis entender que una alineación estable es lo más saludable para el cuerpo. Por ejemplo, de nada vale entrar en una trikonasana tocando el suelo con tu mano, si la cintura ha colapsado, la columna no se alinea con la pierna del frente, o los hombros ocultan tu cuello de lo tensos que están. Mientras que si tomaras el bloque, 6 cm. mágicos de altura, cambiarían el caos por una postura agradable en la que puedes respirar.

Algo tan sencillo como dos bloques bajo tus hombros para mantener las chaturangas altas y el línea, no solo va a lograr que protejas la articulación base de tus brazos, ¡sino que sentirás la potencia del trabajo muchísimo más! Y una pincha mayurasana, la postura todos queremos conquistar, mejora notablemente en alineación cuando tomamos un bloque entre las manos para evitar que las muñecas se junten.

Ideas de posturas en las que los bloques elevan el nivel:

Bakasana: Bajo las manos si te cuesta ganar altura, bajo los dedos de tus pies si te falta conciencia abdominal para elevar la cadera, o debajo de la frente por si lo que te da miedo es caer hacia adelante.

Balances de brazos: Úsalos bajo tus manos para elevarte mejor y trabajar tus transiciones y saltos.

Guerreros: Si nunca has hecho guerreros sosteniendo el bloque entre tus palmas, tu pecho nunca ha sentido esa alineación especial,¡y tus brazos y oblicuos trabajaran activamente!

Aperturas de pecho y puentes: Usar el bloque como base de la espalda para entrar en los arcos de manera sutil es una buena forma de comenzar y terminar una práctica. Úsalos entre las escápulas para relajar el pecho y trabajar la parte superior del torso. Debajo del coxis para soportar los medios puentes, o sostenlo entre las rodillas para subir a los arcos con las piernas paralelas.

Asistencia para lesiones:

Lumbar: si tienes molestias en la espalda baja puedes usar el bloque debajo de tus isquiones al sentarte en el bastón o de piernas cruzadas, pues le quitas presión a la zona. También son ideales para poner bajo las rodillas en shavasana y dejar que la lumbar toque el suelo.

Rodillas: siéntate sobre el bloque en posturas como virasana o krunchasana para disminuir la tensión en ellas. Otra opción es ubicarlos bajo las rodillas cuando estás con las piernas cruzadas, en janu sirsasana, o en medios lotos para darles apoyo y que no se fuercen de más.

Cuello: con ayuda de tu profe, puedes hacer sirsasana con dos torres de bloques cerca de la pared que le den soporte a tus hombros sin comprometer la cervical.

Muñecas: los bloques son asistentes ideales para trabajar el calentamiento de las muñecas, dando altura y movilidad profunda.

Estas son solo algunas ideas para profundizar y mejorar tu práctica con los bloques, queremos que dejes de verlos como un obstáculo o muestra de inexperiencia yóguica, ¡todo lo contrario! Algunos alumnos avanzados nos confiesan que las posturas se les hacen más retadoras cuando usan los bloques, pues el cuerpo sale de su zona cómoda para entrar en una mejor alineación.

La próxima vez que entres a la shala, tómalos aunque el profe no te lo pida y experimenta tú mismo. O aún mejor, pídenos que hagamos una secuencia donde puedas usarlos.

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