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Me voy de vacaciones: ¿Qué hago con mi práctica?

Es casi una ironía que los meses con más horas de sol al día son los días que menos lo saludamos -puntos por la broma acá-. Las vacaciones son una realidad, nos olvidamos de la rutina, de levantarnos temprano, de hacer ese huequito en nuestro día para asistir a una clase de yoga, nos entregamos por completo al descanso, ¡y con toda la razón! Pero los yoguis tenemos un grillo al oído recordándonos que nos falta “algo” en medio de tantas indulgencias: la práctica.

No es fácil tener la fuerza de voluntad para detener los planes del día de verano para pararte sobre el mat y tener ese rato de meditación en movimiento. Probablemente, o no tienes espacio, o no tienes el mat, o tu pareja no va a entender por qué son las ocho de la mañana y tú estás haciendo una danza extraña a en mitad de la habitación.

Hoy quisiera recomendarte un par de cosas que puedes hacer para no perder del todo los beneficios que el yoga te da, sin dejar de disfrutar -para nada- tus días de desconexión.

Antes de salir: ¿me llevo el mat?

– Investiga si hay centros de yoga donde vas: siempre voy a recomendar que practiquemos yoga con más de un profesor. Es increíble todo lo que se puede aprender sobre asanas y sobre tus propias actitudes ante los cambios cuando intentas hacer una clase con alguien nuevo.

No te digo que corras a inscribirte en un centro durante todas tus vacaciones, pero hacer un par de clases o quizás algún taller en un estudio diferente pueda ser una buena experiencia.

– Lleva tu mat: si tienes un mat de viaje o uno sencillo, que no pese mucho, ¡llévalo! Tenerlo será una excusa menos para ponerte al momento de -intentar- practicar.

-Pide alguna guía: para los que hacemos ashtanga, la secuencia está súper clara, pero los practicantes de vinyasa nunca estamos muy seguros de lo que podemos hacer al acercarnos al mat. Pregunta a tu profesor regular si tiene algún tipo de secuencia que te pueda recomendar, o busca en youtube canales de yoga, ¡hay infinitos! Que puedes revisar y seguir para no perderte en la práctica.

Durante: ¿autopráctica?

-Elige una hora del día que te sea posible, cómoda y que no interfiera con las actividades planeadas. Si te has ido a un lugar caluroso, suelen ser las primeras horas de la mañana en las que todo está más fresco y la mayoría de las personas está descansando.

-No tienes por qué madrugar, ni obligarte a hacer una hora completa de práctica. Ten disciplina, pero también compasión con tu cuerpo que necesita su descanso. Ponte alguna meta realista, como 10 saludos al sol, un par de posturas de pie y algún estiramiento en el suelo. Alterna el tipo de posturas que haces cada día; al siguiente saluda al sol y experimenta con asanas que fortalezcan los brazos, o la espalda, y así. Estoy segura que no tardarás más de 25 minutos en hacerlo y tu cuerpo sentirá la diferencia. Otro día con más tiempo haz una secuencia más profunda y otro, tal vez, ve a un estudio local.

-Recuerda que el yoga no es solo asanas. Durante el día puedes tomarte 10 o 15 minutos para meditar. Cerrar los ojos de manera consciente y respirar disfrutando del momento que estás viviendo. Disfruta con las personas que están acompañándote, comparte de verdad, conversa de verdad, hacer cosas que te hacen feliz y hacer feliz a los demás también es yoga.

-Establece una meta realista para tus días de practicar asanas: si normalmente haces seis o siete días a la semana, quizá puedes organizarte para hacer al menos cuatro. Aligera un poco, pero ten disciplina.

-Come, bebe y baila pegado: intentando no caer en excesos -al menos no siempre, aunque nunca es excesivo lo de bailar pegado-, para que a tu vuelta no te cueste demasiado entrar en tu rutina.

De regreso: ¿cómo me reintegro?

La parte difícil: ponerte de nuevo tus pantalones de yoga y venirte al estudio.

-Si te cuesta madrugar, que esa no sea la excusa: comienza por venir una tarde, quizás un fin de semana que los horarios suelen ser más noble para los dormilones. Estoy segura que después de esa primera clase, el bichito del yoga te volverá a picar y te reengancharás.

-No te sientas insegur(a/o) si abandonaste la práctica: te prometo que no solo lo hiciste tú. Habrá más en la misma situación. Pero no temas, el cuerpo es noble, y aunque los primeros días pueda sentirse un poco tenso o adolorido, pronto te sentirás como siempre de bien.

-Que no te frene que haber tenido algún cambio en el cuerpo: algunos bajamos de peso, otros subimos, otros llegamos mudando la piel luego de tanto sol. Date tiempo de volver a la rutina sin angustiarte. La práctica te va a ayudar a lograrlo y sobre todo recuerda que el mat es un lugar seguro: ahí nadie juzga a nadie.

-Busca inspiración: el lado bueno de las satanizadas redes sociales. Mira a tus yoguis favoritos, sus posturas, reconecta con ese lado aspiracional que, quizá, te acercó en primer lugar al yoga. Recuerda que llegar a hacer tu versión de esas fotos tan bellas, solo se logra con constancia y trabajo propio.

¡Felices vacaciones, yoguis y yoguinis! Disfruten y respiren profundo. En septiembre les daremos la bienvenida de nuevo a numen -tanto si practicaron, como si no, acá les ayudaremos a reencontrarse con el mat-.

Y por supuesto, a quienes se quedan en casa, los esperamos todos los días que nos quieran acompañar este agosto. Que numen también es su casa.

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